viernes, 24 de octubre de 2008

Amor y enamoramiento


Una prueba irrefutable de lo mentecata que puede llegar a ser la gente es su incapacidad para distinguir entre el amor y el enamoramiento: creen que es lo mismo. Esto quiere decir que muy probablemente están enamorados de sus padres, sus hermanos, sus amigos, y sus mascotas incluso. Ceporros.

Puedes amar a alguien que te gusta sin estar enamorado. El enamoramiento es un estado de locura temporal -muy indeseable, por cierto- que te hace perder el control de tí mismo y de la realidad. No es raro ver a un enamorado escribiendo poemas melosos hasta en sus clases de cocina, con chocolate líquido, sobre los pasteles. O tomando clases de tango sólo para complacer o impresionar a su pareja (sin tener en cuenta su enorme barriga y sus dos piez izquierdos). O llorando, sufriendo, y alcoholizandose por "amor".

El enamorado es capaz de matar y de matarse, de autoflagelarse, de teñirse el cabello de rubio, y hasta de ponerse a hacer ejericio. No puede concentrarse en nada, ni siquiera en un programa de televisión, por estar pensando en esa persona, como si esa persona fuera el mundo. ¡Incluso se atreven a proferir estupideces tales como que es su alma gemela, el amor de su vida, o que son uno mismo! Surrealismo puro.

Para no alargarme más: los enamorados son peligros e inútiles. Todo se reduce a eso. No sirven para trabajar, para estudiar, para hacer los quehaceres domésticos, ni para escuchar a una persona que les habla. Nada. En cambio, por otro lado, son peligrosos y debe tenerse cuidado con ellos, como si se tratara de delincuentes o de dementes, pues en el fondo, lo son.

Deberían encerrar en un hospital psiquiátrico a todos los enamorados hasta que regresen a su estado normal. Sólo así podremos salir tranquilos a las calles ,a los parques, y a los centros comerciales. Sólo así podremos dormir en paz.

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