domingo, 24 de febrero de 2008

La maceta es importante



A la mayoría de la gente le preocupa perder la cabeza, a mí no. Es más, me gustaría perder la cabeza : aquí y ahora. Mi problema es que no estoy perdiendo la cebeza en sí, sino más bien la cabellera. Cosa que arruina mi existencia.

Sí, sé que a mis 64 años es algo normal... pero a mí NUNCA me ha gustado lo normal y, de hecho, nunca me ha quedado bien claro qué es "lo nomal".

Lo que sí sé es que odio a todos aquellos y aquellas que poseen una melena extraordinaria, sedosa, y sana. Entre más voluminosa sea ésta, más grande es mi odio a quien la tenga.

Deseo que les llueva bien y bonito a todas las chicas con el cabello planchado; que a los emos se les erize el flequito por la humedad; que todos los rastafaris se queden calvos;que a los chinos se les haga un nudo enorme que tengan que cortar y que a todos los que tengan un peinado fabuloso de rockstar se les pegue un chicle justo en la coronilla.

Los odio.


MUÉRANSE

2 Comentários:

Libre dijo...

Su cabeza sin pelo resultará repugnante a mucha gente, cierto. A mí, por ejemplo, me resultan vomitivas esas absurdas cabezas mondas, pero peor son las cabezas mondas de las que desciende una trenza grasienta estilo rapunzel. Calvo y con melena, es más calvo y da más pena.
Sea estiloso. Piense en Sean Conery

Anónimo dijo...

Sí. Ojalá no tardemos mucho en morirnos.

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